# Capítulo 26: Zack debe morir (Zack Vs Tobi)
El aire en la sala de refugio era pesado, denso por el olor a hierbas medicinales y el sudor frío del miedo. Orpheus permanecía inmóvil, pero su cuerpo traicionaba su aparente calma. Una opresión gélida y punzante en su corazón lo hizo tambalearse. Sus manos temblaban incontroladamente y un sudor frío corría por su frente. Era un miedo primario, visceral; la sensación de estar al borde de un abismo, a punto de ser tragado por algo más grande y aterrador que cualquier monstruo que hubiera cazado jamás.
Con un movimiento repentino, desenvainó su katana, Coyote. El metal frío en su mano era un ancla, un recordatorio de su realidad. En el fondo, sabía lo que estaba sintiendo. Era un miedo que no provenía de él, sino que reverberaba desde una fuente conocida: su maestro, Zack.
Orpheus cerró los ojos y el recuerdo del día en que fue salvado de la esclavitud lo golpeó con la fuerza de un trueno. La misma energía abrumadora y descontrolada que ahora vibraba en el aire. Recordó el terror en los ojos de sus captores, el pánico que se extendía como una plaga. Aquel día sintió de primera mano por qué todos temían el nombre de Zack. Y ahora, sentía la misma furia, la misma sed de aniquilación, pero amplificada, distorsionada por el dolor.
Um toque ligero y frágil en su mano lo trajo de vuelta. Era Lyra. Estaba acostada, cubierta de pergaminos de curación que brillaban con una suave luz verdosa. Sus ojos estaban cerrados, pero sus labios se movían en un susurro casi inaudible.
Orpheus se arrodilló, acercando su oído a la boca de ella. Su voz era un hilo, un soplo de vida luchando contra la oscuridad.
—La Luna Negra ha vuelto, por Zack —susurró, y la frase cargaba el peso de una profecía.
Lyra tosió, un sonido seco y doloroso, y escupió un hilo de sangre que manchó el pergamino. Con un esfuerzo sobrehumano, abrió los ojos. Eran hermosos, de un azul profundo, pero ahora estaban nublados y llenos de una urgencia desesperada. Se fijaron en los de Orpheus.
—Detenlo antes, o si no... —La frase se perdió en un gemido de dolor. La energía de Zack, incluso a la distancia, la estaba consumiendo. Lyra se desmayó, apenas logrando mantenerse consciente, pero su mensaje era claro.
El miedo de Orpheus se transformó en una resolución fría. Había que hacer algo. No podía permitir que su maestro se perdiera en la oscuridad. Se puso de pie, con la katana Coyote en mano, y corrió hacia la plaza, con el peso de la decisión aplastando sus hombros.
***
### La Ciudad Enloquecida (Perspectiva de K)
K estaba en las afueras de la plaza, ayudando a los supervivientes. La escena era de destrucción total: casas y edificios en ruinas, escombros por todas partes. El olor a pólvora y sangre flotaba en el aire.
Lo que la horrorizaba, sin embargo, no era la destrucción física, sino la reacción de los ciudadanos de la Ciudad Roja. Los grandes soldados rojos estaban todos en la plaza, pero los ciudadanos estaban sumidos en una euforia macabra. Celebraban, gritando "?Mesías!" y "?Skull está regresando!". Las personas que morían entre los escombros eran ignoradas, sus cuerpos pisoteados por seguidores religiosos de la "Visión" que gritaban el nombre del Mesías.
La ciudad estaba dominada por una felicidad inusual, una fe inquebrantable y enfermiza en el Vacío. Aquello era aterrador, espantoso. K nunca había presenciado un culto tan fanático e inhumano.
De repente, lo sintió. Dos energías chocando, demasiado fuertes, demasiado violentas. La pelea entre Zack y Tobi era una tormenta de poder que amenazaba con partir la ciudad por la mitad. Su cuerpo, entrenado para la caza, le advirtió: acercarse era una muerte segura.
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Entonces, la Luna Roja se convirtió en la Luna Negra.
El eclipse fue total. La luz roja que ba?aba la ciudad desapareció y la oscuridad se lo tragó todo. La fe de los ciudadanos se desvaneció. La euforia dio paso al pánico y se volvieron locos, gritando y corriendo sin rumbo.
K se apoyó contra una pared, observando el caos. Sintió la energía de Zack, el poder de la Luna Negra, y una amarga reflexión la golpeó. Se dio cuenta de que Zack no era humano. Era un monstruo, un cazador, un ojo negro, pero también una persona amable. Un torbellino de significados que, al final, parecía no tener ninguno. Se preguntó si, para estar a su lado, tendrían que sentirse insignificantes.
***
### La Danza Final y los Recuerdos de Tobi
En la plaza, la lucha llegó a su clímax. Zack descendía descontroladamente, con la Luna Negra emanando energía oscura. Era la imagen de un cuervo descendiendo para cazar, la furia en su estado más puro.
Tobi, en el suelo, cerró los ojos. No esperaba una técnica de ese nivel. Aquello iba en contra de todo lo que había visto jamás.
En su mente, los recuerdos llegaron como un bálsamo, un último regalo antes del final.
Vio a una mujer de ojos y cabello negros, piel oscura y una sonrisa hermosa como estrellas fugaces. "?Es esto amor?", se preguntó. "?Incluso al final, me perdonaste? ?Viniste a verme una última vez?".
Siguieron recuerdos de hermandad: el choque de pu?os entre Zack y Tobi, el intercambio de bebidas y conversaciones, los abrazos alegres con Zack, Nanashi y Momo. Un brindis en un bar viejo, sucio y decadente, con cuerpos a su alrededor y la brújula simbolizando la amistad.
Luego, el recuerdo doloroso. Zack atacando soldados, salvando a Momo, matando a todo el que se acercaba. Tobi tenía una espada apuntando a su garganta, a punto de morir. Pero Momo, con la espada clavada en su cuerpo, susurró: "No me necesitas, pero yo te necesito a ti, vive por mí. Te amo más allá de las estrellas".
Zack atravesó la mano del soldado junto a Tobi, con los ojos rojos de rabia. Tomó la peor decisión: dejar morir a su mejor amiga para salvar a Tobi. Y Tobi, en su dolor, lo culpó, lo escupió y quiso matarlo.
—?Sí! ?Soy un monstruo, me odio, me odio! No viví para salvar a los que eran como Momo, no. Viví para esclavizarlos y cazarlos. —La autoconfesión de Tobi fue un grito silencioso de dolor.
Tobi abrió los brazos, clavando la guada?a en el suelo con su mano izquierda. Una calada al cigarrillo, una risa cansada, un suspiro profundo.
—?Momo! ?Mira, por fin voy a morir! ?Momo, no iré al mismo lugar donde estás tú! Momo... perdóname.
Las lágrimas brotaron de sus ojos, pero no de tristeza, sino de una felicidad melancólica. Recordó que nada fue en vano.
Todo se volvió oscuro de repente.
**?CLACK!** Un sonido de metal y carne. Un sonido hueco.
La cabeza de Tobi rodó lentamente por el suelo embarrado, mientras la lluvia, que había comenzado, volvía el ambiente pesado y cruel. Tobi murió sonriendo, sus ojos azules iluminando la oscuridad causada por la Luna Negra.
Su cuerpo permaneció de pie, con los brazos abiertos, demostrando que un cazador nunca muere tocando el suelo con la espalda. Un amigo, un hermano, fue asesinado por su propio hermano de caza. Un final cruel para un mundo donde nada es tan simple.
La oscuridad abandonó el cuerpo de Zack. La Luna Negra ya no tenía energía, solo el eclipse sobre Zack.
Zack sintió un vacío profundo, sus ojos hundidos, llorando en silencio. Sollozos de tristeza lo consumían.
Solo una frase salió de su boca: —Quiero morir...

